Derechos que se nos han torcido

Los temas de los que hablo en este blog son tan dispares que puede parecer un poco cajón de sastre pero todos tienen un denominador común: me preocupan o me entretienen.

Hace poco he conocido, a través de Facebook, una interesante iniciativa en materia de vivienda que creo que está dando un paso hacia adelante respecto a lo que hasta ahora se ha visto en España.

Se trata de Viprojoven, una empresa que se hace llamar “de alquileres”, que gestiona un edificio completo de alquiler VPA en el barrio de Nuevo Roces de Gijón. Se mueven a través de las Redes Sociales (facebook y blogger) y aunque he de decir que echo en falta más periodicidad en la actividad, para mí ya han sumado su primer punto a favor.

La política de vivienda de nuestro país no puede ser más nefasta. En España se han pasado por el forro nuestro derecho constitucional a tener un vivienda digna. Nos han vendido un modelo de negocio que nos ha estallado en la cara y ahora estamos recogiendo los frutos de un engaño fundamentado en el abuso.

Con esto no quiero decir que sea culpa nuestra por habernos subido al carro de las hipotecas “fáciles”. Si tenemos parte de culpa, es una parte muy pequeña. El que ostenta el poder es quien tiene también la mayor parte de la responsabilidad. Además, dado que el precio de los alquileres está por las nubes, muchos, con parte de razón, han preferido hipotecarse para al menos tener “algo suyo”.

Hay más opciones de vivienda que la propiedad y la hipoteca, el alquiler en España no se fomenta, es más, muchos piensan que es “tirar el dinero“, y aunque comprendo esa postura, está claro que el afán de compra ha contribuido a incrementar la burbuja. No se puede permitir, de ninguna manera, que se especule con un derecho fundamental del modo que se ha venido haciendo hasta ahora.

En este sentido creo que nuestro país debería tomar cartas en el asunto inspirándose en el modelo de Austria que, recientemente, explicaba Alexis Dunst para Jordi Évole en Salvados. Aunque el portal idealista.com apunta tres inexactitudes en los datos ofrecidos por el equipo de Évole, creo que otro modelo es posible y es muy alentador ver lo que hacen otros países, a la par que entristece por al agravio comparativo que supone estar en el bando de los perdedores.

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El optimismo obligatorio

El término “optimismo obligatorio” hace referencia a la tendencia a pensar de forma positiva para hacer frente a la crisis económica que estamos sufriendo desde hace ya más de un lustro. Porque tal y como está el panorama, parece que no tienes derecho a quejarte. Esa moda de achacarlo todo a la actitud, trivializando el problema. Se repiten hasta la saciedad frases que se han dado por buenas hasta ser casi consideradas como axiomas. Una de mis “preferidas” es: la culpa de la crisis es nuestra porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Estoy de acuerdo en que hemos caído en la trampa de la burbuja inmobiliaria, pero posibilidades teníamos. Nos las dieron los bancos en forma de “ventajosos” créditos. No es justo condenar al ciudadano y exculpar al banco, ya que en una relación asimétrica como la que se establece entre una entidad bancaria y un asalariado común, ambos no están en igualdad de condiciones, por lo tanto se produce un abuso.

Frente a este positivismo un tanto ilusorio y casi impuesto, emergen pensadores que instan al realismo y al cambio de hábitos para conseguir modificar las cosas. Barbara Ehrenreich, escritora y activista social estadounidense, escribió en 2011 “Sonríe o muere: la trampa del pensamiento positivo”. En este vídeo podrás ver un resumen visual de este ensayo, que defiende la importancia de mantener un espíritu crítico ante esta corriente. Son diez minutos de magníficas ilustraciones que apoyan un audio de la propia Ehrenreich, extraído de una conferencia.

A esta corriente crítica de línea más realista se suma también Alfonso Alcántara,  asesor de empleo, empresa y reputación online, además de conferenciante y escritor.  Su cuenta de Twitter es tremendamente interesante, comparte buenos contenidos y enriquece a los usuarios con su consejos basados en el realismo gracias a una brillante comprensión de la magnitud del problema laboral.

Al igual que para estar sano hace falta una dieta equilibrada, para mantener la cordura hace falta mucho más que pensar en positivo. No se puede sobrevivir a base de cupcakes, el exceso de azúcar no es beneficioso. Como en casi todo, hay que buscar el equilibrio, y simplificar el problema que estamos viviendo diciéndole al ciudadano que todo depende de su actitud ante la adversidad, es irresponsable, excesivamente individualista y poco solidario.

¡Hola!

Cuando Haces Clic es un blog personal que pretende dar salida a todo aquello que deambula por mi cabeza y que se centra principalmente en la total devoción que siento por Internet como medio de comunicación por excelencia. Y como todas las pasiones, irracionales y bellas, no sé si es posible explicar objetivamente porque he sucumbido a esta.

¿Qué me gusta de la Red? En primer lugar, es democrático. Todo el mundo puede crear en Internet. Si te gusta cantar, te grabas en vídeo y lo cuelgas en Youtube; si te apasiona la moda, creas un blog y aportas tu visión. Otra cosa que me encanta de este medio es la generosidad de todos aquellos que aportan su granito de arena de contenido. Todos nos beneficiamos y la mayoría en silencio (como si nos cobrasen por comentar o dar un “me gusta”). Pero ahí siguen ellos, con su devoción y su altruismo compartiendo su pasión con todo aquel que pueda sentirse interesado. Y un tercer aspecto que me entusiasma son sus posibilidades. Si te paras a pensar, seguro que conoces a más de uno que se gana la vida gracias a que un día “triunfó en internet”, ya sea un blogger, un tuitero o un youtuber.

Estoy segura de que hay joyas escondidas en este océano que es Internet, perdidas entre la abrumadora oferta e contenidos, enmascaradas por éxitos mucho más mediocres. Y es que una cosa es que tengas la posibilidad de escribir y otra muy distinta es que te lean. Y no digamos que te sigan. La dificultad estriba en eso. Destacar entre la masa. Pero es genial cuando de repente llegas a un sitio que te encanta, ya sea por sus textos, sus fotografías o la frescura de tus contenidos, y lo recomiendas entusiasmada, intentando que tus amigos participen de tu pasión por esa blogger ultra-estilosa o ese tuitero tan gracioso.

Con todo esto, lo que pretendo explicar es que llevaba mucho tiempo sintiendo la necesidad de compartir todas aquellas satisfacciones que me provoca la red y aportar mi granito de arena en esta kilométrica playa de contenidos. Por eso este blog se llama Cuando Haces Clic, porque clic tras clic y sonrisa tras sorpresa, descubro de lo que la gente es capaz y me entusiasma. Y de repente me doy cuenta de que han pasado horas y es como si hubiera viajado, contagiándome del buen hacer de otros y sin dar nada a cambio. Bueno sí, mi tiempo y mi atención. Que si te paras a pensarlo, es un bien muy preciado, en estos tiempos que corren vuelan.

Y de esto va este blog, de todo lo que me engancha la atención y roba mis horas ante la pantalla de la tablet, el ordenador o el smartphone… Porque Cuando Haces Clic, ya no hay Stop. 

Bienvenidos.