10 cosas que definen a una top Fashion Blogger

Las firmas de moda han encontrado un filón enorme en las blogueras, sobre todo en las denominadas “egobloggers”, capaces de lucir mejor que bien las marcas con las que trabajan (sólo lo hacen con aquellas que van con su espíritu, suelen afirmar, para no decepcionar a sus lectoras, añaden) y además comunicarlo de forma eficaz, creando tendencia y convirtiéndose en prescriptoras de estilo (aka trendsetters). Por sus outfits las conoceréis:

1.- Les encanta el café y uno de sus “complementos de moda” favoritos es el vaso de Starbucks en la mano, ya sea el tall, el big o el venti, porque el tamaño importa. Si es verano, será un frapuccino y si es invierno, será bien hot, con su cartón para no quemarte las manos porque se lo van a beber por la calle sin derramar ni una gota sobre su perfecto outfit.

frapuccino
Frapuccino de Starbucks

 

2.- Llevan un tatuaje en la muñeca, como las celebrities.  Para ejemplos la morriña de Gala González, el change your luck de Alexandra Pereira o el mapamundi de la super top Chiara Ferragni.

3.- Apple. Tienen iPhone, iPad y MacBook y además la mayoría se empeñan en dejártelo claro en sus fotos de Instagram.

4.- Manicuras patrocinadas. Hasta la uñas de sus pies llevan códigos de barras, lo que implica que casi siempre (hay que dejar respirar la uñas, que sino se estropean) van con una mani-pedi impecable. Una forma de acercarse también a los públicos mas fetichistas.

5.- Por si no fuera suficiente con la cámara réflex y la del móvil (perdón, la del iPhone) también tienen otra compacta, una especie de polaroid vintage-pero-nueva, a ser posible en tonos pastel.

6.- New babies. Así titulan todos sus post en la redes cuando se compran algo nuevo o alguna marca les envía un “regalo”. En este caso, lo acompañan de un adorable “thanks Loewe”… Llamadme loca, pero a mí me gustaban más cuando compraban en el imperio de Amancio…

7.-  Hablan todas de forma muy dulce. En serio, ¿hay una escuela? Porque parece que todas han visto la misma clase magistral para entrar en el mundo de la blog-fórmula. Lo cierto es que echo de menos una voz grave y profunda entre las bloggers mujeres. Alguien que no parezca una mezcla entre Tamara Falcó y Ned Flanders. No pierdo la fé.

8.- Comida rápida hipercalórica frecuente vs. tipo fino. No es envidia, es escepticismo. No se puede Maccomer tan a menudo sin perder la línea (y la salud). Y sino que se lo digan a Morgan Spurlock.

9.- La colección cápsula. O en su defecto, la colaboración con una determinada marca. No eres una top blogger si no te has lanzado ya al mundo del diseño, sea cual sea el éxito que coseches o el grado de creatividad que hayas aportado al proyecto

10.- Tobillos al aire en invierno. Es enero y hace un frío que pela, pero este año sus tobillos van al aire porque la tendencia es así de caprichosa. Para presumir hay que sufrir. De toda la vida.

Frente a esta tendencia hacia algo que podríamos aventurarnos a llamar “homogeneización blogueril”,  hay cuentas de Instagram muy interesantes que reivindican la belleza de la vida real femenina. Womenirl (Women In Real Life) nos enseña el día a día de las mujeres reales, hay menos poses y glamour, pero sin duda mucha más autenticidad.

Gala González en la portada de Stilo

Puede que haya otras bloggers de moda con más volumen de seguidores, pero ella está considerada como la primera blogger de moda española y para muchos es la mejor.

La coruñesa Gala González es una de las principales culpables de mi afición a leer blogs de moda. Con ella empezó un “boom” que igual que me enganchó rápidamente, me cansó pronto por monótono y sobreexplotado. Y porque se llenó de fotocopias de las top bloggers mundiales (Chiara, Aimee, Jules y la propia Gala) y acabó saturándome. A día de hoy sólo se han quedado en mi lista de lectura ella y pocas más.

Recuerdo que, cuando Amlul comenzó a hacerse conocida en las redes sociales, mi (por entonces) compañera de piso (otra “fashion-freak”) y yo, ya llevábamos tiempo analizando sus looks y su exquisita forma de vestir. Pasábamos muy buenos momentos de frivolidad comentando su elegancia innata y ese je ne sais quois del que ahora todos hablan. Fuimos las pioneras en conocer a la pionera.

Como toda persona con éxito, Gala genera envidia y admiración casi a partes iguales, algo que demuestra que está haciendo las cosas bastante bien. Las malas lenguas afirman que su éxito se debe en buena medida a ser “sobrina de” y “niña bien”, una pija, hablando claramente. Obviamente, si tu familia puede, te ayuda, pero creo que si tú no pones de tu parte no hay padrino que te salve. Ha aprovechado sus cartas, como haría cualquiera. Y además sabe jugar.

Amlul se ha hecho mayor y este mes de enero, Gala es la portada de la revista Stilo. Cuando lo supe reviví momentos geniales años atrás con mi amiga fashion-freak, escrutando los mejores looks de Stilo y extrañándonos de no ver a la fantástica Gala junto a Sienna Miller y Diane Kruger. La blogger gallega luce espectacular en las fotos pero debo confesar que la entrevista me ha resultado bastante aburrida. No sé las veces que he leído ya que su estilo es ecléctico y su icono Anita Pallenberg.

Haciendo clic aquí y allá, por casualidad me encuentro con un making of (o behind the scenes, como prefiráis) de su enésima sesión de fotos para el magacín de diario español junto con un texto que sí me sorprendió. Describe a una Gala con personalidad, una cabeza bien amueblada y mucha profesionalidad. Eso sí, en ciertos momentos se adivina un toque snob en sus palabras e incluso declaraciones despectivas que no han sido muy bien acogidas en Twitter.

Polémicas aparte, sus seguidores en las redes sociales se cuentan por miles (ahora mismo tiene 80K en Twitter y 340K en Instagram) lo que da buena cuenta de que lo suyo es una marca personal bien asentada y magistralmente gestionada. Si algo está claro es que por sus venas corre una mezcla entre simpatía, talento y elegancia bien mesurada y que ha nacido para trabajar en esto de la moda. No en vano, sus padres le pusieron por nombre Gala, que aunque ella asegura que fue por la musa de Dalí, yo no dejo de verlo como una señal muy clara de su destino entre telas, zapatos y flashes.